Al igual que la comida, la construcción de nuestro hogar debe ser de buena calidad y para
todos. Sin
embargo, con la llegada de la industrialización, perdimos dos saberes esenciales: cómo
sembrar nuestros
alimentos y cómo levantar nuestras propias viviendas.
Hoy en día, tener casa propia en nuestro país es cada vez más difícil y costoso. Ante este
panorama,
John F. Turner propone una solución clave: la autoconstrucción dirigida.
Este modelo no
solo es más económico y eficiente para las familias, sino también una alternativa rentable
para el
gobierno.
Incluso en ciudades grandes y densas como Bogotá, la autoconstrucción es protagonista:
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40%
Aproximadamente el 40% de la ciudad se ha levantado mediante
procesos de autoconstrucción.
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70%
El 70% de las viviendas de interés social (VIS) se entregan en
obra gris, obligando a las personas a terminar sus propios espacios.
Todo esto demuestra una gran necesidad actual: volver a aprender cómo adecuar y construir
nuestro propio
hábitat. Nosotros estamos ubicados en Pasto, Nariño, en
una zona donde la ruralidad está a solo 15
minutos del centro de la ciudad. Queremos que las personas aprendan herramientas prácticas
de diseño y
construcción utilizando materiales sostenibles y de bajo impacto ambiental,
como el bambú, el barro y la
cal.
«La magia es como la comunidad se forja al calor de una tarea compartida que une los destinos de
su
gente; un hacer colectivo que invita a la ayuda mutua, a habitar el mismo tiempo y a tejer lazos
humanos
profundamente arraigados. Al apagarse esa actividad, la comunidad termina por desvanecerse.»